Derribando  mitos: “La alimentación sana es más cara”.

Por Lic. Eva Henderson

Todos alguna vez hemos escuchado esta frase: “La alimentación sana es más cara”. De hecho, esta afirmación suele ser excusa para continuar  con una alimentación deficiente, pobre en alimentos naturales: frutas, vegetales, frutos secos y cereales integrales. Sin embargo, si hacemos un análisis concienzudo, veremos que se trata sólo de un MITO.

Alimentarse de manera saludable y con  bajo presupuesto es posible, sólo debemos realizar buenas elecciones, suprimir ciertos productos procesados e investigar un poco la oferta del mercado.

Conozco a muchas personas que  consumen refrescos envasados, gaseosas, dulces o que simplemente toman algunas de sus comidas en bares y restaurantes naturistas de moda. Todo esto es perfectamente prescindible.

Si lo que necesitas es ajustar  tu presupuesto, entonces estos consejos podrían serte de  ayuda:

  • Abandona el consumo de gaseosas y jugos envasados. Estos suelen ser costosos y para nada saludables.
  • Ten a mano variedad de legumbres: lentejas, garbanzos, aduki, pallares, alubias y otros tipos de porotos. Prepara varias porciones y guarda en el freezer para usar cada vez que los necesites. Las legumbres son proteína vegetal buena y barata.
  • Haz tus compras al por mayor. Existen en la web una variedad de ofertas de productos naturales que se venden por cantidad y a un mejor precio. Comparte la compra con un amigo o familiar, eso te ahorrará un buen dinero.
  • Compra de producción local. Muchas veces nos vemos tentados a consumir productos importados, o producidos en una región distante (algunos ejemplos: mango, bayas de Goji, dátiles, maracuyá, entre otros). El traslado de frutas y productos se ve encarecido ya que deben recorrer cientos de Km. Elige productos de estación y producidos en tu zona y estarás ahorrando un buen dinero.
  • Aprovecha al máximo los productos costosos. Nueces y almendras suelen ser caras, pero si compras por cantidad, podrás encontrar mejores precios. No olvides activarlas (dejarlas en remojo y enjuagarlas al día siguiente) este proceso, además de inactivar sus inhibidores, les hará duplicar su tamaño (absorben agua), por lo que obtendrás mayor rendimiento. Usa una pequeña cantidad, normalmente con una o dos cucharadas suele ser suficiente.
  • Compra maní y semillas de girasol. Ambos son nutritivos y de bajo costo.
  • Aprovecha las sobras. Aprende a re utilizar el sobrante de las leches vegetales: es rico en proteínas, calcio y fibra. Puedes añadirlo a rellenos, tortillas, masas para galletas, panes, sopas o lo que se te ocurra. Haz lo mismo con las sobras de tus comidas: agrega nuevos ingredientes y recrea un nuevo plato.
  • Aprende a preparar tu propio seitán. Puedes comprar gluten en tu dietética favorita, y prepararlo tú mismo añadiendo agua y luego cocinándolo con hierbas y especias para darle sabor.
  • Haz tus propias hamburguesas veganas. Investiga en la web y en YouTube y encontrarás muchas recetas que podrás preparar el fin de semana. Prepara una cantidad importante para poder frezar.
  • Evita gastos superfluos. Muchas veces nos tentamos con postres, dulces o frecuentes salidas a comer. Deja estas opciones para una ocasión especial. En su lugar, elabora tú mismo las galletas o muffins veganos. Sólo necesitarás algunos ingredientes básicos: azúcar mascabo, harina integral súper fina, esencia de vainilla, polvo de hornear, aceite, semillas de chía activadas, banana o manzana. Podrás hacer numerosas recetas deliciosas y de bajo costo.

Como ven, una alimentación saludable no tiene por qué ser cara. Además, recuerda: si te alimentas sanamente, evitarás enfermar y gastar en cuidados médicos y remedios, pues como ya lo dijera Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina tu alimento”.

Abrazos conscientes.

Eva Henderson. Licenciada en Nutrición

MN: 8805

Los comentarios están cerrados.