Cuando compramos una botella de agua no pagamos sólo el contenido: el verdadero coste de estos envases de debe al plástico con que están fabricados.
Además, el impacto medioambiental de estas botellas para el medio ambiente es enorme.

La producción, llenado, etiquetado, transporte, almacenamiento y reciclaje constituyen las etapas más costosas de las botellas desde este punto de vista.

La gran mayoría de las botellas de plástico están hechas de polietileno (PET), producido a base de petróleo, la extracción del cual es una enorme fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la producción de plástico genera gases tóxicos que acaban emitiéndose a la atmósfera.

Según datos del Pacific Institute, durante la producción de una botella se consume hasta tres veces el volumen de agua de su contenido. Por otro lado, no todas las botellas son convenientemente recicladas: en Europa, cada año se reciclan unos 60 millones de botellas de plástico, aproximadamente la mitad del total de botellas que hay en circulación.

El resto acaba en los vertederos o en el mar, donde necesita unos 500 de años para descomponerse. La contaminación plástica de los océanos es uno de los problemas medioambientales más graves, ya que supone un serio peligro para la fauna marina y las aves.

Afortunadamente como sociedad cada vez estamos más conscientes de que nos urge un cambio en nuestros hábitos de consumo, y algunas empresas también lo saben y comienzan a ofrecernos alternativas más sustentables y saludables.

El poder de cambiar nuestra realidad está en cada una de las decisiones que tomamos cada día, decile no al plástico de un solo uso!

En la foto: Botella de hidratación Pura

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